LA ÉTICA: CONCEPTO, TEORÍAS E HISTORIA

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INTRODUCCIÓN



I. CONCEPTO, MÉTODO Y FUNDAMENTOS DE LA ÉTICA



II. LAS TEORÍAS ÉTICAS Y SUS FUNDAMENTOS



III. LA ÉTICA EN LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA


III. 1. ­LA ÉTICA EN LA FILOSOFÍA CLÁSICA

III.2. LA ÉTICA EN LA ILUSTRACIÓN

III.3. LAS ÉTICAS CONTEMPORÁNEAS




III. LA ÉTICA EN LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA


“El medio del que se sirve la naturaleza para lograr el desarrollo de todas sus disposiciones es el antagonismo de las mismas en la sociedad, hasta el extremo de que éste se convierte en la causa de un orden legal de aquéllas. Entiendo aquí por antagonismo la insociable sociabilidad del hombre; es decir, la misma inclinación a caminar hacia la sociedad está vinculada con una resistencia opuesta, que amenaza continuamente con romper esta sociedad. Esta disposición reside ostensiblemente en la naturaleza humana. El hombre posee una propensión a entrar en sociedad, porque en tal estado se siente más como hombre, es decir, siente el desarrollo de sus disposiciones naturales. Pero también tiene una inclinación mayor a individualizarse (aislarse), pues encuentra igualmente en sí mismo la cualidad insociable, que le lleva sólo a desear su sentido y a esperar, por ello, resistencia por todas partes, del mismo modo que sabe que, por la suya, es propenso a la resistencia contra los demás” (I. Kant, Idea de una historia universal en sentido cosmopolita).


Nuestra reflexión viene determinada por dos presupuestos o consideraciones filosóficas generales. Primero, que la filosofía moral, en la medida en que es filosófica, se enmarca en la idea de naturaleza humana, la cual delimita sus posibilidades teóricas y prácticas. Segundo, que toda Ética depende fuertemente de la concepción de la historia. No entraremos aquí a cuestionar si es la Ética la que determina a la Antropología en el orden de las razones, o si ocurre a la inversa [1] tampoco entramos en si la filosofía de la historia es previa o es una construcción ad hoc para hacer pensable el ideal moral [2]. Lo cierto es que toda reflexión ética se sitúa en el horizonte de una idea de la naturaleza humana y de una idea de la historia. Por ejemplo, es obvio que Hobbes basa su reflexión moral en una naturaleza humana sin perspectiva histórica alguna; también lo es que Kant pone la historia como la condición de posibilidad del devenir moral; y, al mismo tiempo, es igualmente obvio que la naturaleza humana para Hobbes es ajena a la historia, mientras que la kantiana se concibe a la medida de un ser histórico. Por tanto, entre la Ética, la Teoría de la naturaleza humana y la Filosofía de la historia se dan unas estrechas relaciones de interdeterminación.

Las anteriores reflexiones nos abocan a un planteamiento de la Ética en el que tiene un fuerte peso la Historia. Por un lado, la propia Historia de las Éticas, las distintas creencias morales de los hombres en función de los sistemas sociales y los conocimientos científicos; por otro, la Historia en general, y en particular la Historia de la Filosofía y de las Ciencias, como manera de comprender los hechos humanos (y la Ética es un producto humano); en fin, la Historia o genealogía del propio discurso ético, alimentándose de sus producciones anteriores, reafirmándose y negándose como cualquier obra de la razón humana; en fin, porque cualquier propuesta Ética, e incluso cualquier análisis ético, debe acomodarse a la regla kantiana según la cual sólo se debe lo que se puede hacer, pero con el acento en el "puede". Es decir, que si el filósofo alemán entendía la regla en términos de "se debe, luego se puede", deduciendo el deber de forma abstracta y derivando del mismo la posibilidad de cumplirlo [3], nosotros lo entenderemos en términos de "se debe si, y sólo si, se puede", lo que supone una Ética a escala humana, definida sobre las posibilidades del hombre como ser social e histórico. De la Ética, como de cualquier disciplina filosófica, se puede exigir autoconciencia: y ésta sólo la proporciona la conciencia de su historia. Y en esta historia ya es usual distinguir, por múltiples motivos, tres grandes momentos: el clásico, el moderno y el contemporáneo; tanto es así que , aun sabiendo que la partición tiene mucho de convencional e instrumental, será la que sigamos en esta reflexión



[1] Ver las primeras páginas de Fundamentación de la Metafísica de las costumbres, de Kant (Madrid, Espasa Calpe, 17 ss.)

[2] Ver I. Kant, Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre Filosofía de la Historia. Madrid, Tecnos, 1987. Hemos abordado en extenso este tema en J.M. Bermudo, "La Filosofía de la Historia en Kant", en Sisteré-Debats,, 4 (1991).

[3] Roger I. Sullivan, Immanuel Kant's Moral Theory. Cambridge U.P., 1989, 97.. Ver también Bruce Aune, Kant's Theory of Morals. Princeton, (N.Y.), Princeton U.P., 1979.